El alto porcentaje en proteínas e hidratos de carbono del germen de trigo lo convierten en un complemento magnífico para el organismo desde la edad infantil a la ancianidad.
Su contenido en vitamina E, impida la destrucción en el organismo de vitamina A y es indispensable para los músculos, paredes de los vasos sanguíneos y el músculo cardiaco.